
Hoy me vi obligada a participar aquí, a traerles un poco de mi experiencia Municipal. Vivencias tan hermanas, tan familiares a las del estatal!
Voy a relatarles una experiencia personal y particular, pero creo que va a ayudar a definir un poco que clase de fauna es la municipal.
Tuve la oportunidad de conocer una de las dependencias más municipales que jamás haya imaginado.
Dicho área se titula "Festejos", dependiente de la Dirección General de Relaciones Institucionales, Protocolo y Ceremonial. Porque una de las características de la municipalidad es que nunca es tan simple acceder a algo, sino que para llegar al lugar deseado hay que atravesar múltiples barreras burocráticas. Además de las barreras tecnológicas, por Ej. no tener una computadora donde funcione bien internet (o intranet en nuestro caso!) para comunicarse de forma más simple con el mundo.
Pero lo logré esta vez! Llegué donde quería.
Coordino mi cita, tras múltiples llamados, espera a que llegara la nota correspondiente con el pedido, etc., etc.
Llego al lugar en cuestión, y ya desde la entrada misma todo pareció pertenecer a otra dimensión. Un lugar despoblado en principio, sin nadie a quien consultar una orientación.
Me adentre, de forma atrevida. Camino, camino, cuando doblo en una esquina, pum! descubro todo un mundo.
Galpones inmensos, inmensossssss (ubicados en el corazón de la zona de Facultad de Medicina, para que se hagan una imagen de lo que sucedía puertas afuera), casi en un acto de impunidad entro a uno de estos, preguntando dónde podía encontrar el "Área Electrotécnica". Hombres, hombres, hombres y más hombres, todos sentados al rededor del bendito mate, infusión oficial. Me miran, pero no me registran. Uno de ellos se digna a dejar de lado su conversación, y tras mirarme de arriba a bajo, me pregunta: "a que venís vos?". Ahí todos enmudecieron y posaron sus miradas en mí.
Le explico, que tengo aprobado un préstamo de reflectores, le digo el nº de orden del pedido, con quién coordine la cita, que material es el que necesito, etc., etc. Le ofrecí de manera desbordada una cantidad de información improcesable para los seres que me miraban.
El señor se paró, caminó hasta el umbral de una puerta que unía con el galpón siguiente, y sin ningún tipo de pudor gritó: "Pepeeeeeee, acá hay una chica que te busca". Acto seguido me indicó que fuera hacia el otro galpón donde iba a ser atendida por Pepe.
Me encuentro con Pepe, le vuelvo a explicar exactamente lo mismo que antes. Él me mira, espera a que termine, se aleja, camina hacia el umbral antes citado, y le habla a los hombres anteriores, les dice: "a mi nadie me aviso de esto", y uno de ellos le contesta: "Ssisis, habían avisado que venían a buscar los reflectores".
Esto mal predispuso a Pepe, que de ahí en más, no me volvió a hablar. Le pidió a otros que lo ayudaron a armar el pedido que yo venia buscar, porque él tenia que armar la ficha de salida (dícese de un papel en el que se describe qué te llevas, quién es el que se lo lleva, cuándo lo devolvés, toda esa información simplemente la completas en unos casilleros que ya están definidos previamente). Bueno, dos o tres jóvenes se levantan, comienzan a buscar las cosas, van, vienen, revuelven, etc. Hasta que acercan los objetos en cuestión.
Los colocan frente a mí. Cuatro reflectores de 1000 watts, con un cable pequeño Y SIN ENCHUFE!!!! Es decir, con los cables pelados!
Pregunto, inocentemente, “¿ahora le ponen los enchufes?”, a lo que Pepe responde, casi revanchista: "No, no, nosotros no tenemos enchufes, eso lo tienen que poner Uds., nosotros les entregamos las cosas así".... Me sentí casi encolerizada, porque habiendo hablado con gente de la dependencia antes de ir, nunca habían comentado nada al respecto.
Se acerca entonces otro señor, quien en la ronda de mate parecía tener un rol más destacado. Se presenta, y me dice que él es el Encargado del Área, me cuenta tres anécdotas de gente que fue a buscar cosas allí sin las previas notas burocráticas, una de esas “anedas” me la empalma con un dicho acerca de “las tetas de la chancha y los chanchitos”, que no pude seguir atentamente, para finalizar diciéndome que mi problema era que yo no había hablado con la gente indicada, sino que había hablado con simples empleados administrativos.
Después de agradecerle sus consejos, reprimiendo mi odio interior, agarre de a uno los reflectores, mientras esta horda de hombres tomadores de mate mi miraban una vez más, los subí al auto y me aleje...
Los dejo entonces, tras mi primera incursión en la columna del Muni amigo!
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