
Laburar en el estado te permite presenciar eventualidades de todo tipo: cismos, roturas de cualquier índole, derrumbes, inundaciones, plagas… y también, porque no, golpizas…
Hoy en “La vida estatal” presentamos: EL ARQUITECTO VS. EL AREA TÉCNICA
Una tarde calurosa de noviembre, donde todo está en calma de repente corta el sopor de la siesta estatal un grito, bien visceral… “HIJO DE PUTA TE VOY A MATAR!!!!!!”. El orador: un joven del área técnica.
El destinatario: un arquitecto a cargo de la reforma de cierta repartición pública.
El motivo del epíteto: desconocido para el agente que suscribe.
El desenlace dramático: un joven tratando de ponerle un palazo a un señor, algún personal de seguridad atónito/inútil en sus intentos de prevenirlo, una secretaria comedida que interviene para separarlos, dos o tres representantes gremiales que interceden también y mucho, mucho empleado estatal que, mate en mano, se junta en la balconada para mover la cabeza en señal de preocupación y encontrar en este incidente un motivo para desperdiciar el resto de su jornal formulando hipótesis, opiniones, justificativos y teorías varias que no persiguen otro objetivo mejor que el de “rascarse” el resto de la tarde, hipnotizados por el episodio digno de dos “vedetongas” en decadencia.
La resolución del conflicto: llegada de los azulinos “defensores” del bien público, quienes han sido convocados al mitin por el arquitecto agraviado.
Es que, en el estado, hasta las grescas se deslucen.... Porque, vamos, en el fondo, cagarse a trompadas invoca un gasto energético que el estatal no esta dispuesto a hacer, no?
sé quien sos...
ResponderEliminarsé cómo narrás
sé cómo comulgan esas ideas e imágenes perversas en tu mente
sé tanto que me desespera
JAAAAAAA! GRACIAS POR SABER***
ResponderEliminarPero los sindicalistas están bien, no?
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